El Templete del Metro de Gran Vía | #AntiguosCafésdeMadrid

El día 17 de octubre de 1919, Madrid daba la bienvenida a uno de los proyectos que más ha impactado y definido a la ciudad… El Ferrocarril Metropolitano Alfonso XIII 4 kilómetros de túneles y vías que en tan solo 10 minutos recorrían la distancia entre Cuatro Caminos y la Puerta del Sol, por un precio de 15 céntimos por billete

La línea 1 contaba entonces con 8 estaciones: Cuatro Caminos, Ríos Rosas, Glorieta de Iglesia, Chamberí, Bilbao, Tribunal, Gran Vía y Puerta del Sol Entre ellas, una de las más singulares, de esta nueva línea de Metro, era la de Gran Vía Sus andenes, pasillos y vestíbulo se hallaban recubiertos por blancos azulejos, entre los que se instalaron brillantes marcos de cerámica sevillana para los anuncios publicitarios El viajero debía salvar sus 25 metros de profundidad subiendo los tres pisos de una ancha escalera flanqueada por una elegante verja o utilizando su gran ascensor que, a la velocidad de un metro por segundo, podía transportar a 40 personas, por el precio de 5 céntimos cada viaje Así se llegaba al monumental templete, obra del arquitecto Antonio Palacios, a través del que se salía a la calle

Coronado por una gran marquesina de hierro y cristal, el templete de granito pulido se situó a la entrada de la calle de la Montera, sirviendo a la vez de señalización visual del acceso y como obra monumental de la ciudad Los dinteles laterales de su parte superior estaban rematados por cuatro bolas ornamentales y dos leones heráldicos, entre los que figuraba un rótulo anunciador del “Metro”, o abreviatura de Metropolitano Dos huecos con rejas entre las paredes y una amplia cristalera en la parte de atrás del templete, con el dibujo de un plano con las ocho estaciones de esta primera línea de Metro, permitían la entrada de la luz natural a las escaleras que bordeaban el gran ascensor central En el año 1932 la rotura de uno de los cables del ascensor de la estación, provocó un aparatoso accidente con numerosos heridos Dos años después, una remodelación del acceso modificó su vestíbulo y puso en marcha dos nuevos elevadores más seguros, separando la entrada y la salida de viajeros, reformando para ello la parte trasera del templete

La pieza diseñada por Antonio Palacios estuvo junto a la Gran Vía de Madrid hasta el año 1970 El incremento del tráfico y las nuevas entradas de la estación harían innecesaria la utilización de este acceso, que dejó de ser patrimonio de los madrileños Un año después el templete fue desmantelado y viajó a Porriño (Pontevedra), donde hoy se encuentra, despojado de su marquesina y de las estructuras de hierro y cristal que lo adornaban